La Santa Tecla

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En el deporte de competición, muchas de las intervenciones que se solicitan tienen que ver con el nivel de activación o arousal. Pues es común que hayan nervios, ansiedad precompetitiva, miedo al fracaso… y que todo esto produczca una activación excesiva difícil de canalizar y manejar que a veces juega en contra del jugador/a.

Lo que no es tan común, y parece que para nosotros lo menos común también es un reto sobre el cuál tratar de dar luz, es el caso contrario:

¿Qué ocurre cuando un/a jugador/a no se activa?

¿Cuándo no coloca la energía que pudiera tener o se requiere en un ejercicio concreto, un gesto técnico o un partido?

En estos casos, la falta de lo que coloquialmente llamamos “sangre” hace que muchas veces no se de la reacción tan necesaria para continuar con el juego. La reactividad es algo que en la vida cotidiana es preciso prestarle atención desde la conciencia para detectar cuando se nos detona una reacción puede ser innecesaria, dañina, desmesurada o inapropiada.

Siguiendo esta línea, en aquellas personas que no son reactivas, el trabajo es posiblemente realizar el camino a la inversa. Esto es, en lugar de ir de la acción a la emoción o sensación que ha producido la reacción; sensibilizar el cuerpo para que sienta y reaccione, poniendo conciencia a la posible reacción.
Para aclararlo un poco.

Cuando detectamos que un/a jugador/a no es que se tome con calma o deportividad, si no , que ni se inmuta sin tan siquiera pararse a sentir qué le ocurre cuando falla, cuando pierde, cuando le pitan en contra injustamente o cualquier situación similar, es posible que esté muy desconectado/a de sí mismo/a.

Así pues, puede ser un método el de tratar de que el/la jugador/a se de cuenta de si está insensibilizado o resta importancia a aquello que percibe. Pues si no percibe, sus reacciones y acciones (y por lo tanto su juego) será lento y poco efectivo.

Si lo infravalora, la pérdida va más allá y es que posiblemente no lo disfrute. Es todo un proceso en el que la persona pueda ir percatándose de que en algunas ocasiones activarse va en beneficio propio para el disfrute, y también sumando más para el equipo.

Por supuesto, siempre hay técnicas más conocidas relacionadas con la motivación del tipo refuerzo, premios, charlas motivacionales y de apoyo, que pueden funcionar. Y al final, como siempre trato de que quede claro en mis escritos, se trata de atender a cada caso porque cada persona es única.

Nuria Yolanda
Psicóloga Deportiva
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