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Valores

¿Exceso de Comunicación?

Durante el transcurso de un partido en categoría juvenil, uno de los dos árbitros se acerca a uno de los banquillos y le pide al entrenador que le diga a sus jugadores que dejen de avisar/alertar sobre la acción de tiro. El entrenador acata la petición del árbitro y da nuevas instrucciones a sus jugadores, pidiéndoles que no lo hagan más. No obstante, durante los entrenamientos se ha transmitido el valor de la comunicación interna en cancha y no hay nada malo en transmitir un valor que va a mejorar al equipo a la hora de jugar y tomar decisiones. Los jugadores están habituados e, inconscientemente o no, siguen con la comunicación en cancha.

Bien. Se insiste en transmitir el valor de la comunicación, y más en especial, transmitírselo a nuestros jóvenes de hoy, que tan bien saben comunicarse por las redes sociales pero que luego se sienten incapaces de resolver conflictos por carecer de suficientes habilidades y recursos dialécticos. El baloncesto es un deporte de equipo y la comunicación es esencial. La mayoría de las veces, la comunicación es no-verbal, pero en algunas ocasiones, no siempre se tiene contacto visual y la comunicación verbal se torna imprescindible.

Tan sencillo como decir “Tiro”. Dicho cuando el balón ya está saliendo de las manos del tirador (sería ridículo confirmar un tiro a canasta cuando se trata de una finta de tiro, ya que la advertencia carecería de su propósito original).
Y bien, el árbitro pidió que no hubiera comunicación.

¿Qué ventaja se puede sacar por avisar un tiro? ¿No se trata de un trabajo en equipo? ¿Resulta irrespetuoso hacía el rival?

Cierto es que se puede poner nervioso al tirador, ya que resulta una forma de presión. ¿Ésa es la ventaja que se puede sacar? ¿Realmente se toma tanta molestia para un rival? ¿o más bien se toma la molestia en fortalecer al equipo defensivamente gracias a la comunicación?
Las acciones que son contrarias al reglamento y que sirven para sacar ventaja de forma desleal y ruin, se sancionan. Ahora bien, ¿cómo se demuestra que esa comunicación sirve para sacar ventaja?

En un principio, todos los jugadores deberían prestar atención al juego focalizado en el balón, protagonista de la acción, pero ocurren momentos en los que no siempre se tiene contacto visual con el balón (o con el compañero), o momentos en los que el balón no es el único protagonista de la acción. Determinadas situaciones que requieren que los jugadores se comuniquen entre ellos. Sin ir más lejos, el defensor de un atacante que hace un bloqueo, puede avisar al compañero que va a ser bloqueado y por qué lado (ej: “bloqueo izquierda” o “Bloq izquierda” para los amigos que prefieren las abreviaciones en pos de ganar tiempo en el aviso).

De allí, no se saca ventaja, se evita una forma de desventaja, salvaguardando los intereses defensivos del equipo. Una comunicación que también sirve como anticipación. Otro recurso táctico que facilita la toma de decisiones y que implica un trabajo y una dedicación a esta faceta nada despreciable del juego en equipo, que luego se nota tanto dentro como fuera de la cancha y que luego, además, sirve en la vida real.

Luego hay casos aparte. Está la excesiva forma, incluso la más que efusiva forma, que tienen algunos banquillos de “animar” en determinados compases intensos del partido. Vociferando un ininteligible grito que además de comunicar ese estado de tensión, también desconcierta y estresa al rival. Llegados a esos extremos, podríamos hablar de un exceso de comunicación. No obstante, allí la comunicación no ocurre dentro de la cancha.

Y tampoco se anima ni se intenta anticipar una desventaja. Tan sólo se busca poner nervioso al rival. Allí sí se puede hablar de deslealtad y de juego poco limpio. Cuando ya se llega a esa situación, me inclino a pensar que careciendo de diferencias entre público y banquillo, mejor sería abandonar el banquillo para estar en la grada.

Dos caras de la misma moneda. Un tema turbio y ambiguo que varía, según el criterio del árbitro, según el contexto, el clímax reinante en el pabellón… En cualquier caso, lo importante es conseguir diferenciar el propósito de esas formas de comunicación, por contenido y forma; por intencionalidad, y, lo más importante, por quién es el receptor del mensaje.

Cedric Arregui Guivarc'h
Entrenador Superior de Baloncesto (CES 2014)
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