Disciplina

Hace algún tiempo un colega entrenador me planteó la posibilidad de escribir un pequeño artículo sobre la Disciplina. Le parecía interesante mi punto de vista sobre un concepto tan amplio como éste por mi condición de entrenador y militar.

Antes de entrar a fondo en disertaciones, he de decir que no parecía un reto fácil, pero por otro lado no podía dejar pasar la oportunidad de intentar plasmar mi punto de vista ante un tema objeto de tanta controversia y medias verdades.

Veo la disciplina como una manera coordinada, ordenada y sistemática de hacer las cosas, es decir, un método.
A partir de aquí es cuando surgen las interpretaciones fruto de los distintos ámbitos de la actividad en cuestión, no es lo mismo un grupo deportivo o cultural que una entidad jerarquizada:

  • Disciplina: Conjunto de reglas o normas cuyo cumplimiento de manera constante conducen a cierto resultado.
  • Disciplina: Conjunto de reglas de comportamiento para mantener el orden y la subordinación entre los miembros de un cuerpo o una colectividad en una profesión.

Una vez que nos hemos atrevido a entrar en definiciones, la mayor dificultad viene a la hora de entrar en matices desde el punto de vista de quién y cómo se nos impone esa disciplina:

  • Si se la impone uno mismo, hablamos de Autodisciplina. Es la mejor opción porque ya la tenemos interiorizada y por lo tanto nos ahorramos el desgaste y tiempo para su asimilación. Podríamos decir que se trata de la capacidad para seguir instrucciones o normas que uno mismo se impone.
  • Si por el contrario nos la inculca otra persona (entrenador, líder, jefe) desde su posición de Autoridad, estaríamos hablando de Disciplina militar, escolar, laboral, …

La autoridad nos viene con el cargo, no así el RESPETO ni la CREDIBILIDAD, y por lo tanto imponerte es tan simple como hacer uso de autoridad con el apoyo de las consecuencias que sufrirá el que no la acepte.

Hablamos de o lo haces, o habrá un CASTIGO. Esto se llama MIEDO y esta disciplina es efímera, pierde su valor y su eficacia es relativa, además de tener unos efectos secundarios nada beneficiosos a largo plazo.

La DISCIPLINA que realmente nos interesa es la derivada de la autoridad afianzada desde RESPETO, a base de CREDIBILIDAD y COHERENCIA. De esta manera consigo una AUTORIDAD MORAL mucho más duradera y productiva que la LEGAL que simplemente tenemos por el cargo o rango.

En este caso la DISCIPLINA impuesta se asemeja mucho a la AUTODISCIPLINA por el grado de credibilidad y confianza existente entre las partes implicadas.

Y aquí entramos de lleno en el papel del entrenador. Como “director” del proyecto podemos imponer una serie de normas y “obligar” a los jugadores a realizar o no ciertas acciones, tengo la AUTORIDAD y la uso, pero salvo que mi mensaje sea coherente y creíble, mi autoridad se irá perdiendo en el tiempo porque no tengo su RESPETO.

El gran PEP MARÍ, psicólogo deportivo de reconocido prestigio, en su libro “EQUIPOS CAMPEONES” hace las siguientes reflexiones :“Los integrantes de un buen equipo se dejan guiar y son disciplinados, los que forman un gran equipo, además muestran iniciativa”.“En un buen equipo las personas con autoridad hacen cumplir las normas, en los grandes equipos todos se ocupan de las normas”.

No seré yo quien contradiga al maestro.

José Antonio Sendón Vázquez
Entrenador Superior de Baloncesto (CES 2017)

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